jueves, 15 de diciembre de 2016

El Bien es premio; el Mal es castigo

Lo más extraño de la cultura y de las creencias mayas es que el motivo de sus honras ('Dioses') sí existen y se manifiestan a quiénes los reverencian, así como se producen las manifestaciones del mal cuando no se observan las Leyes Superiores escritas en la Naturaleza.

La maldad del hombre se debe a la posesión de espíritus demoníacos, que también provocan la enfermedad y la muerte traidora.

Estos Espíritus son los Señores del Xibalba:

Hun-Camé y Vucub-Camé eran los jueces supremos y los encargados de señalar sus funciones al resto.
Cuchumaquic y Xiquiripat eran los encargados de causar derrames de sangre a los seres humanos.

Ahalganá y Ahalpuh tenían como tarea hinchar a los hombres, hacer que las piernas le supuraran y teñirles de amarillo el rostro, a este último padecimiento se le conocía como chuganal.

Chamiaholom y Chamiabac eran los alguaciles de Xibalbá y ostentaban como señal de su cargo una vara de hueso; su ocupación consistía en adelgazar a la gente, hasta que no quedaba de ella más que huesos.

Ahaltocob y Ahalmez tenían como oficio ocasionar desgracias a los hombres que se dirigían hacia su hogar.

Por último estaban Xic y Patán que eran los responsables de causar la muerte a los que andaban por los caminos, este tipo de fallecimientos se reconocían con facilidad ya que el lugar estaba lleno de la sangre que había vomitado el desafortunado, tras serles estrujados pecho y garganta por estos señores.



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