viernes, 23 de diciembre de 2016

Leyenda de la princesa Sac-Nicté

Chichen Itzá
 
Existe una leyenda (UAdY 2004) sobre las causas y la forma en que los itzáes abandonaron Chichén Itzá.
Los matrimonios para las alianzas entre los pueblos mayas tenían una gran importancia.
La princesa Sac-Nicté (Flor blanca), originaria de Mayapán fue comprometida para casarse con Ulill, Señor de Uxmal.
Pero Flor Blanca y  Canek (Kaan Ek, Serpiente Negra), Señor de Chichén Itzá, se enamoraron. 
Esto originó, según cuenta la leyenda, la lucha entre los pueblos, retirándose los itzáes de Chichen Itzá del norte de la península de Yucatán.
A los 37 días a partir de la fecha en que Canek tomara posesión del mando se llevaría a cabo la boda.
Una noche, cuando Canek pensaba en su problema, apareció de pronto un anciano y le dijo en voz baja: "La Flor Blanca está esperando entre las hojas frescas ¿has de dejar que otro la arranque para él?". Y terminando de decir esto, desapareció sin que nadie supiera lo ocurrido. Pronto, las piedras esculpidas que conmemorarían la boda se hicieron, poniendo las figuras de los futuros esposos, y en la parte de abajo escribieron: "De éstos vendrá la grandeza del Mayab, y en ellos se asentará la paz y la abundancia de la tierra”.
En Uxmal se preparó todo para la fiesta. De Mayapán salió la comitiva guiada por Hunac-Ceel, señor de los cocomes, y su hija Sac-Nicté, quienes fueron recibidos desde el camino de Uxmal a Mayapán por el mismo señor de Uxmal. La fiesta se inició y por tres días llegaron convidados de muchas partes, portadores de bellos regalos, arribaron de Kibilbá, Chacnohuathlán, Copán, Nachancaán, Yaax-Chilan, Zac-quí y otros muchos pueblos cercanos y distantes; pero Canek, el Señor de los Itzáes, no llegó.
El tercer día, después de seguir esperando a Canek, decidieron dar comienzo a la ceremonia. Más de pronto, el Señor de los itzáes al frente de 60 guerreros principales, irrumpió como un relámpago en el altar del templo mayor donde se efectuaba la boda arrebatando a Sac-Nicté de su padre y Ulil, y sin que nadie pudiera hacer nada, huyeron. En la ciudad de Uxmal había confusión, tanto por la fiesta como por el rapto, y cuando Ulil reunió un grupo de guerreros para perseguir a Canek, ya no se pudo hacer nada.
Ulil y Hunaac-Ceel se aliaron contra Canek; pero cuando llegaron a Chichén-Itzá, descubrieron que la ciudad estaba abandonada. Entonces, con furia, la incendiaron, saquearon y destruyeron; mientras, por la selva del sur de la península, Canek en compañía de Sac-Nicté guiaban a los itzáes rumbo a un nuevo destino: la isla de Tayasal, salvándose así los itzáes de la furia de sus antiguos aliados y, desde entonces, quedó la ciudad de Chichén-Itzá abandonada. La Liga de Mayapán dejó de existir.

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